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Russell lidera en el estreno del Madring y Hamilton se acerca

Bandera a cuadros en la primera sesión de libres en el nuevo Madring y una primera certeza: Mercedes ha llegado muy despierta a Madrid.

George Russell firmó el mejor registro de la hora inaugural con un 1:34.145 con neumático blando, por delante de su compañero y líder del campeonato, Kimi Antonelli, al que superó por 0.286. Detrás, la amenaza roja: Charles Leclerc tercero y Lewis Hamilton cuarto con Ferrari, mientras el Red Bull de Max Verstappen se quedó en un discreto quinto lugar.

Nada de banderas rojas, nada de interrupciones. Para un circuito debutante, ya es una pequeña victoria.

Hamilton se acerca al muro… y al mando

El primer gran aviso lo dio Hamilton. Con el compuesto medio C3, el siete veces campeón marcó un 1:36.066 que le colocó al frente de la tabla en los compases iniciales, después de que Leclerc hubiera abierto fuego con un 1:38.504 rápidamente batido por Antonelli y Verstappen.

Hamilton rozó el muro en una de sus vueltas, pero salió indemne. Ferrari no quería otro parte de daños tras el brutal accidente de Leclerc en Monza, y el británico se movió siempre en el filo sin cruzarlo.

Ya con la sesión lanzada, Hamilton volvió a mejorar hasta un 1:34.620 con medios, referencia general antes de que los blandos C4 entraran en escena al final. Sobre esa base trabajó todo el mundo.

Mercedes golpea al final: Russell primero, Antonelli al acecho

Cuando los equipos montaron el blando para medir el límite del Madring, Russell cambió el tono de la sesión. El británico exprimió el Mercedes en el trazado fluido madrileño y paró el crono en 1:34.145, el tiempo más rápido del día.

Antonelli, que venía de una jornada mágica en Monza ganando desde la 19ª posición en parrilla, no pudo igualarle en esta primera toma de contacto. El italiano, que llega a Madrid con un cómodo colchón de 66 puntos sobre Russell en el campeonato, sufrió un bloqueo en la curva 13 pero completó su giro y se colocó segundo, a 0.345 de Hamilton cuando el de Ferrari mandaba, y después ligeramente por detrás de Russell una vez ajustadas las referencias con blandos.

La foto final de los libres 1 dejó a Mercedes con doblete al frente en el tramo decisivo de la sesión, y a Antonelli detrás de su compañero en el mano a mano del día.

Ferrari: tensión apagada y ritmo encendido

El garaje de Ferrari arrancó el fin de semana con una historia pendiente: la polémica de Monza entre Hamilton y Leclerc. El británico, ahora vestido de rojo, acabó en la grava en la primera vuelta en Italia tras su toque con el monegasco, aunque se rehízo hasta la sexta plaza. Ambos se sentaron cara a cara el jueves y, según Hamilton, “lo hablaron” y “lo zanjaron”.

En pista, la convivencia también tuvo su pequeño capítulo. Leclerc lanzaba una vuelta rápida con medios desde la segunda posición provisional cuando se encontró a un coche lento delante. Era Hamilton. No hubo explosión por radio, solo un comentario medido del monegasco: “No creo que Lewis supiera que venía”.

Leclerc terminó el entrenamiento en la zona alta, siempre a la estela de su compañero, a solo 0.105 en uno de los momentos de referencia. Ferrari mostró velocidad a una vuelta y, lo más importante tras Monza, control emocional dentro del box.

Red Bull y Racing Bulls: Lawson repite, Tsunoda se baja

La estructura energética sigue en modo parche. Isack Hadjar, aún convaleciente de la fractura de muñeca sufrida en el parón veraniego, ha aparecido por el paddock de Madrid pero no se subirá al coche. Como en Zandvoort y Monza, Liam Lawson ocupará su asiento en Red Bull junto a Verstappen.

El neozelandés respondió con un inicio sólido: marcó sectores morados en la parte central de la vuelta con blandos, pero se quedó cuarto, a 0.919 del mejor crono de Hamilton en medios en ese momento. Buen punto de partida, pero con margen evidente.

En Racing Bulls, el baile continúa: Yuki Tsunoda vuelve a sustituir por tercera vez a Lawson. La FP1 del japonés terminó antes de tiempo. Abortó su primer intento fuerte con blandos, reportó un problema por radio y el equipo le ordenó regresar al garaje. Sesión “hecha y terminada” para él, coche a revisión y sin más riesgos en el estreno del Madring.

El británico Arvid Lindblad, también con Racing Bulls, cerró la sesión en torno al 12º lugar con medios, quejándose por radio de dos coches que se abrían de trazada en una curva rápida. Eran, nada menos, Hamilton y Antonelli.

Hulkenberg se enfada, Piastri siente golpes y el paddock se aclimata

La sesión dejó también pequeñas historias en la zona media. Nico Hulkenberg, noveno en la tabla, buscaba una vuelta rápida con blando cuando se topó con Hamilton en su trayectoria. El alemán no se mordió la lengua por radio hacia el muro de Audi: “Eso es feo”, soltó, molesto por el tráfico.

Poco antes, el propio Hulkenberg había mejorado hasta la séptima plaza con un 1:35.533 sobre el compuesto más blando, demostrando que el Audi puede asomarse a la parte alta si encaja todo.

En McLaren, Oscar Piastri se plantó sexto a falta de 14 minutos, pero no terminó tranquilo. “Tengo algo colgando en el cockpit, alrededor de los pies. Me está golpeando los pies”, avisó el australiano. La respuesta desde el muro fue inmediata: “Entra ahora mismo”. Fin de la tanda para revisar el habitáculo.

En Alpine, Pierre Gasly y Franco Colapinto apenas completaron unas pocas vueltas. Gasly llega reforzado tras su primera pole en F1 en Monza, seis años después de su primera victoria en el mismo escenario, pero el trabajo serio en Madrid tendrá que esperar a las siguientes sesiones.

Sainz, Ocon, Bearman y la primera lectura del Madring

La afición española tuvo su primera ración de Carlos Sainz desde los primeros minutos. El piloto local, junto a Esteban Ocon y Oliver Bearman, fue de los más madrugadores en pista con el neumático medio C3.

En el otro extremo, Gabriel Bortoleto eligió abrir fuego con el duro C2 en su Audi, después de quedarse a las puertas de los puntos en Monza. Estrategia conservadora para empezar a entender un asfalto completamente nuevo.

Ocon, por su parte, informó a su equipo Haas de que el agarre era “bastante alto”, un dato que muchos ingenieros recibieron con alivio en el primer día de vida del Madring.

Russell, en su primera vuelta lanzada, ya se atrevió con el imponente peralte de La Monumental, la curva de 550 metros y 24% de inclinación que se ha convertido en la gran seña de identidad del circuito. Su primer registro fue un modesto 1:45.035, lejos de los tiempos finales, pero suficiente para empezar a trazar el mapa de un trazado sin historial.

Un circuito nuevo, un reto para Pirelli y un título en juego

El Madring se estrena en el calendario con un paquete de neumáticos conocido, pero en un contexto inédito: C2 como duro, C3 como medio y C4 como blando. Sin datos previos de carrera, todo es descubrimiento en tiempo real.

Pirelli ya ha advertido que el circuito se sitúa entre los cinco más exigentes del año en energía transmitida al neumático, con fuerzas laterales comparables a Barcelona y Silverstone. La Monumental genera, además, la mayor carga vertical de toda la temporada. No es un detalle menor para los estrategas.

Entre curvas nuevas y asfalto sin cicatrices, la primera batalla la ha ganado Mercedes. Russell ha golpeado primero, Antonelli no ha enseñado todavía todas sus cartas y Hamilton, ahora vestido de rojo, se ha instalado desde el inicio en la conversación por la victoria.

Con 66 puntos de colchón para Antonelli y un rival directo como Russell firmando el mejor tiempo en el estreno madrileño, la pregunta ya flota en el paddock: ¿es este el fin de semana en el que el campeonato deja de parecer un paseo?