Fórmula 1 2027: 10 carreras al sprint y regreso de Portugal y Turquía
La Fórmula 1 ha decidido subir una marcha. A partir de 2027, el Mundial contará con 10 fines de semana con carrera al sprint, un salto significativo respecto al máximo de seis que se había visto hasta ahora. Más acción, más riesgo, más exposición. Y también más dinero en juego para los promotores.
Por primera vez habrá sprint en Bahrain, Australia, Japón, Mónaco y Abu Dhabi. A ellos se suman Canadá, Gran Bretaña, Italia, Brasil y Qatar, que repiten como escenarios de este formato comprimido que reparte espectáculo desde el viernes con una clasificación extra y una carrera corta el sábado.
Calendario de 2027
El calendario de 2027, ya oficial, dibuja una temporada cargada y políticamente delicada. La campaña está programada para arrancar en Bahrain del 12 al 14 de marzo, con Arabia Saudí una semana después. Sobre el papel, un inicio sólido en Oriente Medio. En la práctica, todo queda bajo una gran interrogante mientras continúe la guerra en la región.
Bahrain es el ancla tradicional del inicio de curso, pero Australia ha ocupado el papel de apertura las dos últimas temporadas por el encaje con el Ramadán. Esa tensión entre tradición, religión y negocio seguirá marcando la agenda. La Fórmula 1 trabaja en planes alternativos por si, llegado final de año, competir en Oriente Medio resulta inviable.
La incertidumbre no se limita al arranque. El cierre de 2026 está previsto con dos grandes premios en Qatar y Abu Dhabi. La organización insiste en su intención de completar el calendario tal y como está diseñado, pero al mismo tiempo elabora planes de contingencia ante la posibilidad de que el conflicto entre Estados Unidos/Israel e Irán impida correr allí. El deporte no puede controlar la geopolítica, pero ya no puede ignorarla.
Mientras tanto, en los despachos se vende expansión y estabilidad. El presidente y director ejecutivo de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, celebró la ampliación del programa de sprint y el regreso de dos viejos conocidos: Portugal y Turquía. Ambos países vuelven al Mundial por primera vez desde que fueron utilizados como sedes de emergencia durante la pandemia. Ahora regresan con rango pleno, en un calendario que se estira hasta las 24 carreras repartidas en cinco continentes.
También el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, subrayó que el Mundial de 2027 refleja el tirón global y el crecimiento sostenido del campeonato, combinando “tradición, innovación e implicación de los aficionados” con un estándar deportivo alto. Es el mensaje que la F1 quiere proyectar: un producto más grande, más intenso, más presente en todos los mercados clave.
Gran Premio de Gran Bretaña
El Gran Premio de Gran Bretaña, uno de los pilares históricos del campeonato, se disputará del 2 al 4 de julio. Silverstone se ha convertido en el mejor ejemplo del efecto sprint sobre la taquilla. El circuito británico está convencido de que albergar una carrera corta este año fue clave para alcanzar la mayor asistencia de su historia: 64.000 aficionados más a lo largo de los cuatro días respecto a la edición anterior, sin sprint. Tres días seguidos de acción competitiva venden mejor que una larga espera hasta el sábado.
Ahí está el corazón del cambio. El formato sprint suele salir más caro a los organizadores, pero la demanda crece porque ofrece algo que los promotores quieren desesperadamente: entradas vendidas el viernes, gradas llenas el sábado, y un domingo que ya no carga solo con todo el peso del fin de semana.
Mónaco y el reto del sprint
El movimiento más llamativo, sin embargo, llega en el lugar menos propicio para los adelantamientos: Mónaco. La inclusión de una carrera al sprint en el Principado levantará cejas en el paddock. El trazado urbano es legendario, pero también famoso por convertir las procesiones en norma. En un circuito donde adelantar roza lo imposible, el riesgo de que el orden de llegada quede congelado tras la primera vuelta es evidente. Salvo accidentes, la parrilla podría quedar prácticamente sellada al inicio.
La F1 contraataca con otro argumento: dos sesiones de clasificación en Mónaco. Dos sábados de tensión máxima contra los muros, dos oportunidades para que los pilotos rocen la perfección en uno de los desafíos más exigentes del año. Y, quizá, dos parrillas distintas que añadan algo de caos a un escenario donde cada error se paga con el muro.
Ese es el equilibrio que busca la categoría: más intensidad, más exposición, más “rueda a rueda”, aunque no siempre el formato encaje con el ADN de cada circuito. Mónaco simboliza mejor que ningún otro esa tensión entre historia y espectáculo moderno.
Antes de que todo eso arranque, el Mundial seguirá afinando su maquinaria en Bahrain. Los test de pretemporada están programados del 24 al 27 de febrero, también en Sakhir, reforzando el papel del país como epicentro del arranque técnico y deportivo de la Fórmula 1.
Diez sprints, 24 grandes premios, cinco continentes, viejos escenarios que regresan y un mapa político inestable alrededor de varias citas clave. La F1 se ha acostumbrado a vivir al límite. La pregunta es hasta dónde está dispuesta a llegar para seguir acelerando.



